Finished moving things around

This has been an exciting week and we’re just in the middle of it. I can’t say it’s been great for writing, but it helped me to clear some other things. As many of you, I had to let go of old things that took too much space, and lost their purpose. It’s hard to live behind the part of life that no longer helps your growth, even harder when you love them. But, there’s no reason for walking around carrying a bag of trash that only brings pain, even if you have come to appreciate the presence of such evils.

Now I see myself free of all painful attachments and ready to embrace life and its consequences. Regrets make every decision a little harder, but who can live with that pain. A decision made is a great one, and who better than you knows the path your supposed to take. Stop trusting the ideas that were places on your head, clear your mind of all evil, and accept the truth.

Our time in this planet is short, we can’t spend it trying to fix the world, there’s nothing to fix. Enjoy the journey as if there was nothing else after death, get rid of all those people who make you feel less than you are. Don’t hear their complains of dissatisfaction in their own lives, there’s no reason to stop living the best life you can. Take chances, nothing is certain and when you feel everything is perfect, life knows how to make your world collapse until your able to open your eyes.

Let the world take its course and join it. We are but speck of dust trying to understand why nothing revolve around us, we are too insignificant. There’s nothing wrong with that, learn what the world wants from you, and do it. We are part of the same and every action matters, stop thinking globally and start acting locally, start with yourself.

We are the only ones to think so much of ourselves. No matter the amount of power your able to gather, it doesn’t matter if you were able to climb the ladder. Our lives aren’t a competition, stop pretending the rest of the world cares about your meaningless fortunes. People should be measured by how much they’re willing to sacrifice for the good of others, but we can only see the beauty in the life of the rest.

You are special and the world needs your talents. Stop walking toward your envy of someone else. Take the time to know yourself, rediscover your passion and follow it until someone wishes he could be like you, then try to help others to see that their gifts are as precious as yours. Everyone is important and should work toward a positive goal.

The constant competition to fulfill our ambition is taking our society to the same place. How many time must we fall to the same rock before we make a change?

Follow the light within you. Even if it’s too dim to see, before you know it. Rays of light will blind all those around you and only the ones with the courage to open their eyes will stay close to you.

Volver a empezar

New beginnings, it doesn’t always refers to start something for the first time; I can’t remember the last time I worked as a freelancer, but if I had to guess, that time would have been today. Even while I try to find joy in just writing everyday, there’s a part of me that loans analyzing numbers; focusing my energy in the creative process leaves me creating small projects for my own amusement, if you would like to see for yourself just visit FlowerDivision.com.

Well, I can’t say that my singing voice it’s any good, but sometimes is the only voice that knows your true feelings. Starting as a freelancer comes from this song. Every time I hear it, that part that needs to remember where I’m going, seems to wake up.

Without farther due, I mark this day as the begin of a new stage of my life.

La lealtad del delincuente

Un destello de luz entró por el pequeño agujero entre las cortinas de mi cuarto. El rayo viajó a través de las partículas de suciedad que flotaban, debían ser las tres de la tarde o incluso las cuatro; mis ojos estaban tan secos que ardían, la piel parecía estirarse sobre mi delgado cuerpo. La noche anterior fue una más, ya estaba acostumbrado al malestar de despertar; alcancé la cadena alrededor de mi cuello, su dije era un pequeño compartimiento y en su interior estaba lo único que me podía ayudar. Utilicé la tapa para sacar un poco del polvo blanco, lo acerqué a mi nariz y inhalé con fuera para el polvo se meta in mis pulmones. Continue reading “La lealtad del delincuente”

Insomnio

La oscuridad de la noche empezó a caer en la antigua casa. Sus paredes anchas mantenían la temperatura a través del día, pero cuando empezó la soplar el viento el frío entraba por pequeños agujeros alrededor de las ventanas; mi cuerpo se enfrió rápido y con él llegó el primer sonido. Temí por mi vida al escuchar la voz de un hombre, las palabras parecían ser de un lenguaje que desconocía, sin herramientas para defenderme decidí cerrar los ojos y dormir; los intervalos de sonidos cada vez eran más cortos; las palabras llevaban cada cuarto de hora; pareció una eternidad, mi mente no podía dejar de repetir los sonidos para intentar entenderlos.

Las manecillas del reloj marcaron las dos y empezó la voz de una mujer. Ella parecían estar respondiendo a la primera voz, empezaron a llegar con mayor frecuencia, luego la voz de un hombre más joven y finalmente otra mujer; los sonidos llegaban dos o tres minutos después del anterior, supe que no podría dormir. Así que abrí la ventana de mi cuarto y regresé a la cama; sentir como el frío de la noche empezó a entrar y rodear todo.

Las voces se quedaron en silencio por más de lo que imaginé. Empecé a sentir sueño, mis párpados se volvieron pesados, giré el cuerpo para estar cómodo sobre la cama y le di la espalda a la ventana que dejé abierta; con los ojos cerrados esperé en silencio, los sonidos debían regresar, pero no lo hicieron. La noche siguió su ritmo, yo fui cayendo en el más profundo sueño, pero me esforcé por mantenerme despierto; la curiosidad era más importante, eso pensé antes de sentirlos.

Con los ojos cerrados sentí a su energía entrar por la ventana. La temperatura del cuarto cambio, la brisa de la noche dejó de entrar por la ventana y poco a poco sentí al lugar llenarse de algo; no creo que eran ellos los que llenaron al cuarto, algo me dijo que eso que sentía era solo lo que los rodeaba cuando entraron. Estaba seguro de que ellos tenía curiosidad de mí, esa fue el única arma que pensé tener; mi idea era descabellada, la seguí confiando en lo que pensé y dejé que se queden en el cuadro mientras me mantuve inmóvil sobre la cama.

Por mucho tiempo no pasó nada. Me quedé acostado pensando en lo equivocado que estaba, sentí todo lo que estaba a mi alrededor hasta que se volvió normal y me mantuve en silencio para ver qué harían; era casi una hora desde que escuché su voz por última vez, los sentí a mi alrededor y estaba casi seguro de estar entre ellos. De repente sentí presión sobre mi cabeza, me asustó, pero intenté quedarme inmóvil por un instante; pensé que quitarme la presión de mi cabeza, me sacudí como lo haría un dormido. Cuando la mano se alejó de mi cabeza la sentí con claridad, me di tranquilidad saber que logré asustarlo y luego de unos segundos volví a sentir la mano presionar mi cabeza. Está vez me moví con fuerza y la presión desapareció.

Me quedé inmóvil. Su energía llegaba por todos lados, ellos parecían estar mirando mi cuerpo dormir, sus ojos llegaban por todos lados y sentí a uno de ellos sentarse sobre mí; pensar que alguien usaría mi cabeza de asiento fue inaceptable, giré con prisa y por primera vez sentí fuego brotar de todo mi cuerpo. Enfoque la mirada en la ventana abierta del cuarto y esperé hasta mirarlos salir; jamás pensé que mi energía sería capaz de atrapar a uno de ellos, lo tenía entre tentáculos de luz que brotaban de mi cuerpo.

Con la mirada enfocada en la ventana seguí presionando esa energía que brotaba de mí para aplastarlo. Muy despacio lo fui acercado a mi cuerpo, él parecía luchar para escapar, no podía dejarlo ir; la energía empezó a regresar a mí, con cada tirón sentí al ser perder fuerzas y lo seguí haciendo sin quitar la mirada de la ventana. Toda mi luz regresó al primer chacra, sentí un el primer pedazo del ser entrar; era cómo moverse a un ser vivo que sufre mientras te mira devorarlo, su cuerpo energético siguió entrando en mí, empecé a disfrutar el banquete.

Con cada tirón lo sentí entrar en mí. Su energía tenía un color diferente a la mía, con mis ojos abiertos mirando la ventana podía sentir el color de su energía; no era brillante y en comparación se veía opaca. Estar en mi interior no dio por terminada la lucha, hasta donde podía entender acababa de empezar; su energía era palpable, me sorprendió sentir a un ser de otro mundo de una forma tan clara. Él se movía en mi interior, era molesto tenerlo pataleando en mi primer chacra; fui capaz de usar mi fuerza interior para empujarlo dentro de mi cuerpo y hacerlo llegar al segundo chacra.

La última parte de su ser entró en mí y sentí como si otro ser lo hubiese soltado. A los pocos segundos el cuarto cambio de ambiente, lo que era un campo de batalla se convirtió en su trampa; su temor era palpable, lo vi escapar. Su silueta salió por la ventana, me quedé solo con mi presa, empecé a notar que lo podía mover y él no paraba de luchar; abrí mis chacras para tener mayor control y lo lleve a través de mi cuerpo.

Subió despacio. Lo seguí precioso y llevando su energía en dirección a mi cabeza; estaba seguro de lo que hacía, dejé que mi energía me lleve por un proceso jamás antes hecho y al llegar al sexto chacra empezó el temor. Solo una puerta quedaba abierta para que él tenga acceso total, me congeló la duda de dejarlo pasar; era mi presa pero no podía estar seguro, la posibilidad pasó por mi mente: una vez que abra el última chacra perderé el control de la criatura y el cazador se convertirá en la presa.

Pasó una eternidad antes de tomar la decisión. La energía del ser parecía ir tomando el color de la mía, sus movimientos cada vez eran más lentos, por un instante pensé que se rindió; me lleve de valor al ver la debilidad del ser, abrí la última puerta que lo dejaría entrar en el sexto chacra y la cerré luego de obligarlo a entrar. Una vez dentro de mi cerebro lo vi pequeño, casi insignificante; él parecía una bola rebotando dentro de las paredes del cráneo, con el tiempo su velocidad de noviembre empezó a aumentar y en cuestión de segundos decidí sacarlo. Al abrir las chacras lo sostuve con los tentáculos rojos que brotaron de mi primer chacra; su diminuta existencia se quedó atrapada entre las manos firmadas por mi energía, su cuerpo pasó por todos las chacras hasta quedar atrapado en el primero.

Mi mirada seguía firme contra las ventanas abiertas. Los últimos rasgos de su luz desapareciendo dentro de mí. Lo único que podía imaginar era encontrar al otro y atraparlo.

Somos la madre naturaleza

Una extraña idea revolotea en mi interior, la sensatez se pierde tras nubes oscuras y distantes; lo que tan hermoso solía brillar con la luz del sol ahora parece distante y escondido. Nos quedamos atrás y la lucha por vivir se va perdiendo; usamos el cerebro para pensar y perdemos. Es hora de detener el miedo y dejar atrás los lujosos diplomas que nos certifican como mano de obra calificada para vender nuestro tiempo a quien ofrezca mayor seguridad; somos esclavos del dinero.

Abrimos los ojos con fuerza para mirar el horizonte, solo alcanzamos a sentir el frío del viento que vuelva hacia nosotros, perdemos la fuerza para admirar las bellas praderas que no han vuelto; un día de oscuridad se torna en lo único que podemos recordar y nuestro cerebro que solo puede sentir intenta buscar refugio; nos quiere proteger de un día de sufrimiento. Somos tan ciegos al instante que vivimos en el pasado, intentamos que las señales del dolor nos lleven a buscar refugio y el temor nos invade.

Tenemos los recuerdos de días difíciles. El mundo es un jardín de emociones y disfrutamos cada una de ellas; en un instante olvidamos disfrutar las hermosas por miedo a las dolorosas, dejamos que nos lleven por un mundo oscuro. Caminamos encorvados con miedo al cambio, seguimos un patrón de trabajo por el cual intercambiamos tiempo por seguridad; nuestros cuellos metidos dentro del cuerpo de una tortuga que desea esconderse en su caparazón.

Sin alternativa para vivir nos encontramos buscando una razón de la depresión. Repetimos nuestras labores calificadas a la espera de una recompensa, mantenemos rutinas destructivas que acosan el fruto de la naturaleza y así nos convertimos en los autores de la destrucción de un pedazo de tierra; vendemos nuestro tiempo a cambio de la promesa de otros que ofrecen la respuesta a nuestros temores, seguimos sus comentarios como órdenes y dejamos que nos conviertan en estos seres de destrucción.

Parecemos estar vendados de ojos al daño que somos capaces de ocasionar. Cada día somos los autores de la depresión de nuestro corazón, sellamos los labios para pensar con la cabeza y creemos estar en control de tiempo; nuestro corazón mira en silencio como destruimos el fruto de millones de años de naturaleza, sufre pero no escuchamos su voz y caemos en agonía.

Somos el fruto de camino que tiene una gota de agua. Seguimos siendo lo que fuimos desde el inicio de los tiempos y nuestros cuerpos siguen deseando alcanzar el potencial de su crecimiento; aprender es el regalo más hermoso que podemos alcanzar, lo hacemos con amor ya que es nuestro corazón el que está pensando. Dejar a nuestra mente encargarse de las sensaciones, permitir que nuestro cuerpo envíe sus mensajes a través del sistema nervioso y vivir cada instante de júbilo y agonía con el mismo fervor; solo de esta forma nuestro corazón retomará el lugar que le corresponde, podremos pensar con el órgano que lleva de vida nuestro cuerpo y podremos descubrir lo importante de dar cuando el cerebro solo sabe recibir.

Perdido en el Cosmos

En la profundidad del cosmos la luz dejó de llegar, un lugar tan alejado de todo el tiempo parecía desaparecer; en la oscuridad se encontraba esperando, alguna señal debía llegar, alguien debe estar buscándolo. Lamentablemente estaba solo, mirando de un lugar a otro el profundo abismo de espacio; todavía no era tiempo para que la luz llegue, nadie debía conocer su existencia.

Una decisión cambia todo, el gigante dormido despierta, abre sus ojos y empieza a crear; ese instante el espacio se iluminó, las luces que tanto esperaba brotaron de él, el universo observó su despertar. Su padre a la distancia finalmente lo vio, el hijo que estaba perdido regresó, se encendió como había brillado mucho antes; otros llegaron en su búsqueda, el niño abandonado finalmente alcanzó la luz de los demás.

Al encontrarlo todos se llenaron de felicidad, él tenía luz propia y podría ayudarlos a brillar; esa noche miraba las estrellas y pensé ver una que jamás había visto.

Criatura de Piedra

Corrí sin parar, mi respiración cortada, no podía regresar a ver, no era necesario, lo podía sentir acercándose.

Cómo fue posible que me encuentre en esta situación, intenté dar los pasos correctos, seguir las reglas, lograr lo que todos me pidieron, cómo pude ser posible. Ya son años que me arrepiento de mis decisiones, quién soy yo para escoger este camino, que poder extraño me otorgó la capacidad de perseguir mis deseos como si estos fuesen una necesidad común.

La criatura se acerca a gran velocidad, los otros deben haber caído bajo sus garras, soy la única sobreviviente y debo escapar. A la distancia se podía ver un escondite, tal vez, si me esfuerzo lo suficiente podré vencer a la bestia, alejarme y escapar. A quien estoy intentando engañar, mi escape es improbable, estoy condenada a caer bajo su garra. Solo me queda esperar que mi muerte sea rápida.

Eso es imposible, estoy al final del camino y ni así estoy dispuesta a pelear por mi vida. De qué a servido todo lo que logré, para qué tuvieron que caer tantos, llegué a este lugar y ahora simplemente dejaré de vivir en espera de una muerte rápida. Para qué sirve tener una larga vida sin gloria, es hora de cambiar mis ideas, empezar a vivir como si este fuese el último día.

Llegué a los escombros de un accidente aeronáutico, era improbable que hubiesen habido sobrevivientes, la maleza se tomó al lugar por completo, mi única alternativa parecía un callejón sin salida. Qué podría lograr al llegar, acaso voy a encontrar un agujero en la tierra para esconderme, comida para sobrevivir un par de días más. Sobrevivir me tenía agotada, solo quería regresar a la comodidad de mi departamento en el último piso de ese hermoso edificio, cerca de todo, con esa hermosa cama lista para acostarse y descansar.

Nada, no existían muestras de escapatoria, escuché los pasos de la bestia detenerse, el acecho estaba a punto de terminar, me tenía agotada, atrapada entre escombros. Caminé analizando todo lo que tenía a mi alrededor, nada, estaba acabada, el fin del camino, no podía encontrar un pista, cruce a través de los escombros, giré para mirar a la bestia.

Ella caminaba con tranquilidad, sus cuatro patas se movían con gracia, su cuerpo blanco brillaba con la luz del sol, pequeños colmillos se veían cada vez que movía su boca para mostrar su furia. El animal era espectacular, digno de su propio documental de televisión, en otra época lo hubiésemos visto en el zoológico de la ciudad. Una luz roja empezó a brillar en el interior de mi traje, las reservas de energía estaban bajas, el sistema de enfriamiento a punto de apagarse.

No podría vivir un segundo en la temperatura atmosférica de la Tierra, todo cambió con el cambio de temperatura, pocos pudimos sobrevivir en las capsulas de enfriamiento, creamos ciudades enteras para albergar la mayor cantidad de personas, nuestros recursos se volvieron escasos, la creación de estos trajes era necesaria. Jamas pensé ver metales como el aluminio en estado liquido, todo cambió y con la temperatura desaparecieron los animales y las plantas.

Esta era una expedición de rutina en las ruinas del planeta, solo salí a tomar muestras y conseguir combustibles para el funcionamiento de nuestros sistemas de enfriamiento. Esa criatura no debe existir, es tan parecida a uno de nuestros animales, su piel debe estar hecha de algún elemento que pueda mantenerse en estado sólido a 666 grados centígrados.

La vi acercarse despacio, no había prisa para atacar, ella sabía que no existía escapatoria, seré su alimento. Al mirarla pensé en lo parecida que es a una estatua, quizá es así como aparecieron, un dios las formó de este polvo que te puede quemar, de este calor insoportable en el que se convirtió todo. Finalmente conseguimos cumplir el sueño de la humanidad y solo tuvimos que pagar con el fin.

Las ruedas de un vehículo se acercaron a gran velocidad, giré para mirarlo, se dirigía a mi, salte a la derecha para evitar se golpeada, al caer vi al vehículo estrellarse con la bestia. —No hay tiempo, debemos salir de aquí —dijo Mark al salir del vehículo y empezó a correr, lo seguí sin objeción. —Qué es eso? —pregunté con curiosidad mientras corría tras Mark. —No hay tiempo para explicaciones, es probable que siga con vida. —respondió.

Giré para mirar, el vehículo se levantó unos cinco metros del suelo, la bestia empezó a correr en nuestra dirección. Entramos en el transporte militar que nos esperaba, aceleramos para huir.

—Qué era eso? —pregunté, ninguno de los hombres en el vehículo supo responder, finalmente Mark, —desde que el aluminio pasó a estado liquido hemos visto el nacimiento de nuevas especies, esta es la primera que nos persigue.

Cueva

Salí temprano a dar un paseo, tenía la cabeza llena de pensamientos, incluso al caminar las ideas regresaban, todo ese dinero que estaba a punto de ganar, caminé por horas, dejé a mis pies hacer el trabajo duro, en mi cabeza solo había espacio para el dinero. Sin energía me encontré frente a un bello paisaje, por un instante olvidé los sueños que me atormentaban y empecé a buscar el camino de regreso. Intenté mantener la calma, caminé concentrado en lo que hacía, con cada paso se fue despejando mi duda, estaba perdido.

De un lado a otro busqué el camino de regreso, me fue imposible encontrarlo, decidí empezar a bajar, debía regresar a casa antes de que caiga la noche. El dinero perdió su importancia, la noche empezó a caer, instante disminuía la luz que pasaba entre las hojas, solo podía caminar a través de un inmenso bosque de troncos delgados, el profundo verde se fue tornando en oscuridad. El latir de mi corazón era lo único que podía escuchar al correr, uno tras otro los latidos retumban en mi mente, el ritmo solo incrementaba mi desesperación.

A la distancia alcance a ver una luz, está era la señal que estaba buscando, la travesía estaba a punto de terminar. Me acerqué despacio, cada paso hacía que disminuya el latir de mi corazón, recuperé el aliento y llegue a la luz. Uno extraño faro de poste largo estaba solo entre los árboles, alumbraba un lugar poco natural, llegue a la excavación que solo las maquinas humanas pueden dejar. Esto era lo que tanto estaba buscando, una muestra de civilización, luego de caminar por horas me encontraba cansado de caminar por lo arbitrario de la naturaleza.

La excavación creaba una planicie del tamaño de una cancha, su profundidad la hacia tener cuatro paredes, era imposible no ver el agujero que en la mitad de una pared, era como ver una puerta en dirección al corazón de la montaña. Perdí la urgencia, no puedo explicar el cambio repentino, me llene de curiosidad por mirar el interior del agujero, algo me decía que este era el lugar que salí a buscar. Una parte de mí quería regresar a casa, intente girar y alejarme del lugar, el misterio me llamaba.

 

El agujero no era claro desde la distancia, tenía que acercarme, caminé alejándome de los arboles, entre en la planicie de superficie lisa; se podían ver profundas huellas de pasos, pensé que debió ser un pantano, quizá el lugar era un reservorio de agua. Seguí por la tierra firme, me acerque al agujero y poco a poco fue tomado forma. De repente una fuerte brisa paso a mi alrededor, escuché el silbó del viento junto a mi cabeza y me detuve. La entrada del túnel estaba a pocos pasos, ahora era fácil distinguir su construcción de concreto, sus paredes era lisas como las del interior de un tubo de concreto, pero no podía ver uniones entre los pesados de tubo, al parecer el túnel fue hecho en una sola pieza.

El piso se veía plano, limpio, como si alguien se encargaría de remover la suciedad, la cueva parecía ser profunda, solo podía ver oscuridad en el interior de la cueva. Me quedé admirando la entrada de un túnel, el piso plano para que puedan caminar dos personas con suficiente espacio, las paredes interiores eran lisas. Su entrada no parecía invitar a extraños a pasar, alcancé a ver los símbolos grabados en el contorno de la puerta, ninguno de ellos tenia un significado para mi, note que la secuencia de símbolos se repetía ocho veces.

Sentí frió y curiosidad, una parte de mi quería entrar en la cueva. Otra dudaba en los misterios que se alojaban en su interior, temí seguir. El túnel estaba a unos pasos de distancia, mi cuerpo congelado entre dos decisiones, me esforcé para dar un paso. Imaginé en mi vida sin tomar este paso, el tormento de pensar que hubiese sucedido si luchaba contra mis temores, presione mis puños y caminé al interior de la cueva.

Nada, mis ideas mágicas desaparecieron, los temores mal dirigidos se esfumaron. Traté buscar algo especial, en túnel perdió su magia, la oscuridad hacía imposible que vea en su interior, podían ser metros o kilómetros de profundidad, sin una linterna no sabré. Sentí un fuerza apoderarse de mi cuerpo, regreso toda la energía que perdí al correr por el bosque, disfruté sin entender lo que sucedía. Recordé estar perdido, volví a recorrer el camino que tuve que tomar para llegar a este lugar, tantos barrancos que limitaron el paso, caminar cuesta arriba para buscar otro camino fue la peor parte. Debía salir de esta cueva y regresar a casa.

Giré sin prisa, estaba en paz, di un paso para salir, sentí a mi rostro golpear contra un vidrio, busqué desesperado un espacio de la salida de la cueva que no este cubierto por el cristal, fue inútil, estaba atrapado. Golpeé el vidrio con todas mis fuerzas, una y otra vez sentí a mis puños estrellarse contra el cristal, pensé en gritar, el único camino era hacia el interior de la cueva. Mi corazón empezó a chocar contra las paredes de mi pecho, los tambores regresaron a mis oídos, el ritmo de mis latidos se aceleraba con cada instante.

La sensación de calor desapareció, toda la fuerza que llego al entrar en la cueva se alejó, en su lugar sentí frió y temor. Mantuve mi mirada en el exterior del túnel, era cuestión de segundos antes de que el vidrio vuelva a desaparecer. No quise girar, temía encontrarme con el causante de mi desdicha, estaba atrapado sin escapatoria, la curiosidad me llevo a perder lo poco que sobraba de sensatez.

Pasó el tiempo, pero mis manos seguían firmes contra el cristal, la pesadilla estaba a punto de terminar, esperaba con todas mis fuerzas que mi camino se abra. Sus palabras fueron claras, llegaron sin sonido, hablaron en el interior de mi mente, una voz diferente a la mía. Escuché que estaba advertido, ninguno de nosotros podría cruzar el túnel, estaba cansado de la constante invasión. Giré con curiosidad, pude sentir la frustración del ser que se comunicaba, sus sentimientos eran tan claros como sus palabras, entendí todo.

Al mirarlo me sorprendí de lo familiar que se veía, no tenía brazos o piernas, flotaba en medio del túnel, su luz distinta a cualquier imagen existente en la tierra, su color se asemejaba a la sensación que uno tiene al morder un kiwi maduro. Era inexplicable, me hacen falta palabras para describir lo que en ese instante pareció algo rutinario, como mirar a un amigo.

Se alejó despacio, supe cuando giró, sabía que él caminaba dándome la espalda, por más que me esfuerce no puedo recordar el color de sus ojos. Una fuerza me empujó fuera del túnel, caí sobre mi espalda, perdí el aire de mis pulmones, cuando recuperé la respiración estaba en el piso de mi cuarto a unos centímetros de mi cama, me levanté, subí a mi cama y me quede dormido.