Egoísmo del Amor

Perdido en lo profundo de un mar de sentimientos; en búsqueda de una salida mientras te diriges a la pérdida de control. Misteriosos pensamientos brotan en tu interior despertando deseos insaciables, cuales se dirigen a un ente desconocido quien repentinamente puede convertirse en el enfoque tu odio. Despierto, consciente, continúas vendados de ojos un camino franco a la destrucción.

Te vas acercando a ese inesperado momento, perdiendo control con tan solo admirarlo desde la distancia. Entre sueños la ilusión de tu reflejo se muestra ante ti; dispuesto a continuar sin hesitación mientras un corazón cerrado y vacío trata de llenarse de fantasías. Te ves perdido, ya lejano del Ser, caminado en una mentira mientras tornas cada acierto en otro error. Desesperado por control inútilmente luchas contra aquel espejismo marchando en camino a tu destrucción.

Consciente y de ojos abiertos vuelves a empezar, cada mañana, tu lucha. Va perdiéndose tu naturaleza mientras poco a poco tu ego se apodera del yo. Lleno de dolores imaginarios miras aquel rostro que despertó todo deseo plasmado en cada roca, escuchas su voz viajar con cada sonido, miras sus ojos brillar en cada destello. Cegado por el brillo de su sonrisa sigues persiguiendo sueños inalcanzables.

La felicidad se pierde en su sonrisa mientras ves su silueta alejarse en el horizonte. Aquel estado alegre dejó de ser parte de tu día; este no está fuera de alcance pero buscas la forma de esconderlo en aquella lejana sonrisa. Y así regalas parte de ti sin que alguien lo reciba. Esa sonrisa que era tan tuya ahora se encuentra sin dueño a los pies de un desconocido.

Ideas peculiares rondan tus pensamientos, ideas nunca vistas, ideas de mundos perfectos a los cuales no perteneces. Te pierdes en pensamientos y vas creando ilusiones que poco se asemejan a la realidad. Pierdes contacto con el Ser para transformar todo en el egoísmo de uno.

Solo tu fortaleza y sensatez podrá devolverte control y así lograr volver a disfrutar la existencia. Retomas el camino para volver a ser esa persona quien siempre fuiste; dejándote llevar por rutas nunca antes vistas en búsqueda de aquella sonrisa que tanto añoras. Ahora enrumbado logras apreciar al Ser de cual eres parte.

En búsqueda de tu sonrisa recuerdas aquellos ojos, los ojos de todos quienes te miraron; incluso quienes algún día compartieron tu sonrisa. Esta ruta día tras día es tu guía a encontrar cada pedazo de felicidad.

Esforzándose uno logra recordar el amor que lleva dentro; con claridad observa todo lo que está por venir y amor que debe compartir con ella y todos a su alrededor. Ahora consciente, capaz de dar amor y compasión logra ver con claridad su reflejo cual lleva pintado su sonrisa en el rostro.

Eventualmente logra comprender su misión: verla sonreír por un instante, dejarla disfrutar de su presencia y aprecio para que así sepa lo valiosa que puede ser. Obteniendo como recompensa aquellos segundos de gozo al perderse en su ojos.

Una relación no está hecha para existir por siempre ya que esta conexión siempre existió. Somos parte de una constante conexión con el todo, siendo uno con el espacio infinito. Nada puede estar cerca o lejos de otro.

El tiempo nos ayuda a entender que no se han creado cadenas suficientemente fuertes para atar lo que ya estaba unido. Poco a poco nos damos cuenta que estos objetos imaginarios en constante movimiento tienen la tendencia a alejarse y a su vez vuelven a cruzar si la vida así dispone. Por más que intentes nunca estarás lejos de aquellos a quien amas.

Deja que tus sentimientos guíen el camino sin cambiar la esencia de tu naturaleza.

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *