Salí en búsqueda de una pregunta para esta respuesta revoloteando mi cabeza y así empezó el día como cualquier otro; recorriendo el insaciable camino de un loco científico filosófico; dejando a cada improvisación planear el siguiente paso. Sin imaginar lo frágil que todo puede tornarse bajo circunstancias adecuadas y así descubrir que el sorprendido sería yo.

Perdido en la materia del momento continué sin mayor expectativa el experimento. Manteniendo el curso forjado bajo planeación incontables segundos de dedicación y esfuerzo. Observando con orgullo el desenvolvimiento de cada minucioso detalle de este y otro intento. Saboreando el relativo control y estabilidad de ser uno quien decide el siguiente movimiento de las piezas en el tablero.

Disfrutando la melodía de cada gota mientras voy llenando de conocimiento el insaciable recipiente. Aturdido por cada descubrimiento pero diestro del futuro incierto; tomo pasos desordenados en camino a otro planteamiento. Controlando el rumbo de crecimiento y seguro de la dirección de todo esfuerzo; mientras el reloj es al único a quien permito robar los segundos de mi procedimiento.

Lo común de un día inusual y lleno de vacío me llevó de regreso a donde todo empezó.

El jardín de colores del danzar de tu melena fue lo primero en ensordecer mi delirio. La seductora fragancia emanada por tu energía; aquel constante flujo que atrae las más bellas fantasías, mismas que revolotean hechizando todo a tu alrededor. Ahora perdido en la dulce melodía de las notas brotando entre tus rojos labios.

Insólito fue, todo aquello que presidió.

Desde el instante en que tus brillantes zafiros cruzaron su mirada con los míos aquel reloj cual marcaba mis pasos cambió su palpitar; ahora late al ritmo de otro compás. Desperté de un sueño para el cual, pensé, fui creado; la existencia extravío su sentido y por primera vez mi norte dejó de ser un punto cardinal.

Como flecha perdida empecé un viaje sin rumbo; ahora vuelo tras este elusivo objetivo con la incertidumbre de fallar. Dejando al viento ser guía empiezo la travesía a los brazos de un mítico ser del cual sé menos que su nombre.

Dejando atrás el laboratorio los experimentos poco a poco desaparecen mientras cegado por aquel, aparente, angelical ser camino sin aparente rumbo. Así empieza cada día persiguiendo lo que podría ser un maléfico conjuro.

Perdido en incertidumbre busco rastros imaginarios para unir el rompecabezas del camino hacia eso zafiros. Buscando luz para mi nueva perspectiva. Buscando pistas al azar de todo aquello relacionado con tu existencia; empecé a limpiar escombros bloqueando un improbable encuentro y confiando de ojos cerrados caminar en dirección a la melodía de tu presencia.

Uniendo acertijos para encontrar lo que nunca estuvo perdido. Tus huellas me llevaron a lugares inciertos donde logré interactuar con fascinantes seres. Volví a conectar esta energía que a todos nos une para sentirte tan solo un poco más cerca.

En ocasiones el sonido de tu voz tiene la fuerza suficiente para romper leyes y barreras. Me dejé guiar por tu melodiosa presencia intentando ser la persona en quien deseé convertirme.

Fantásticos encuentros, lentamente, me alcanzaron como espejo, así conocí al insensato ser durmiendo en mi interior. Un personaje quien siempre supo como danzar a una bella melodía. Un ser que dejó de ver al mundo como un laboratorio para experimentar.

Lo que antes se consideraba ciencia ahora es el tiempo más preciado en el cual solo existe sonidos, colores, sabores y más importante personas a quien amar como si fuese uno mismo.

Otros seres cruzaron mi camino y entraron en el inadvertidos. Desafiantes, listos para las más descabellados hazañas en camino directo al corazón. Un órgano del cual perdí contacto; una parte del ser que no está en uno. Esa llama que brilla dentro de todos y nos ayeda a ver lo cerca que puedes estar por más lejos que te encuentres.

El mundo volvió a tomar una curva inesperada y fue en ese instante cuando el complot mejor maquinado me llevó a tu puerta.

Parecía otro día normal pero la vida se encargó de prepararme para las sorpresas. Con un amigo a quien veo como hermano entramos en un túnel sin saber que nos podía deparar. Llevábamos armas adecuadas para una batalla y nos fuimos perdiendo en territorios desconocido.

Una vez dentro los colores cambiaron, cuando repentinamente una hermosa doncella nos recibió. Fue entonces cuando el corazón empezó a latir descontrolamente, algo me decía que eras tu quien saldría por aquella frágil corrediza puerta.

Cuando tu pie atravesó el portal, desvaneció el mundo que conocía. Nunca soñé volver a verte, dude en la capacidad de la vida en cruzar nuestros caminos. Siempre supe que todo lo sucedido es por la misma razón que sucede. Jamás intentaré forzar lo inevitable y empezó.

Tranquilidad acogió mi corazón cuando tu invitativa mirada volvió a enfocar esos zafiros en mi dirección. Llegaste como esperé, delicada, dejando a tu presencia hablar por ti. Entraste en mi vida de una forma dócil, inesperada, acogedora.

Una vez que mi delirio terminó volví a sentirte tan claro como cuando estabas tan cerca que desconocía tu nombre. Te vi como lo que somos parte de este interestelar espacio donde nada es más de lo que aparenta. Dos seres independientes tratando interactuar mientras descubrimos con cada instante lo equivocados que estamos. Vamos aprendiendo que en realidad todos somos el mismo.

Una vez comprendió que no era necesario crear algo que siempre existió decidí ser transparente y ver a dónde nos llevaría el reloj.

Cada interacción, cada sonrisa, cada caricia, cada lágrima, cada pestañeo, cada abrazo, cada sonido, cada despedida, cada encuentro, cada segundo a tu lado fue el mejor y solo superado por el siguiente.

Día a día mi perspectiva del amor evolucionó; entendí que no puedes atar lo amado por lo cual dejar ir es la perfecta expresión. Aprendí a disfrutar la compañía de un amigo, alguien quien estuvo a mi lado sin compromiso. Descubrí lo que significa tener una amiga ya que a diferencia del amor en nuestra relación ninguno estaba esperando algo a cambio de los desinteresados segundos del otro.

Una parte de mi siempre supo que la perfección no podía existir. Era tan claro que uno de los dos perderíamos control de la situación y trataríamos de atar al otro. Sabía que estos niños descubriendo esta hermosa relación podría confundirla y transformarla en algo común. Podría dejar que se torne rutinaria y se pierda en las artimañas del placer y control.

Tus ojos se perdían fácilmente en mi mirada mientras un movimiento en falso podría destruir nuestro castillo de cartas. Ese fue el momento en cual decidí que tu libertad valía más que todos los segundos de mis ambiciones.

Así fue como, pajarito, por un instante entraste en mi vida. Recorriste todos las habitaciones de ella y dejaste pumas regadas por doquier. Así fue, pajarito, como sentí tenerte cerca, disfrutar día tras día tu presencia y pensar que la vida no podría mejorar. Así fue, pajarito, como después de disfrutar tanto de ti abrí las puerta de mi corazón para que el viento sea quien guía tu vuelo. Así fue, pajarito, como saliste volando de mi vida.

Todavía recuerdo aquel triste día en el cuál tus alas se abrieron y te marchaste. Recuerdo aquellos zafiros quien tan solo aparentaban desilusión cuando en realidad gritaban por un abrazo.

Feliz de tener la fortaleza para dejarte ir; le di la espalda a esa parte de mí a la cual aprendí a amar. Te abrí la puerta para que salgas a volar porque sabía que algo tan bello como lo que tu y yo tenemos no puede estar marcado por cadenas. Como muestra de amor decidí darte el espacio que necesitas para ser libre y recorrer el mundo.

A la distancia veo los rastros que dejas las hermosas plumas que vas perdiendo. Desde lejos siento con orgullo que esa persona es mi amiga.

Los días se tornaron difíciles una vez que dejaste vacía esta cual fue nuestra casa. Quedaron vacíos mis sueños y supe que el tiempo para dejar a mi mente volar y perseguirte había terminado.

Mis viejos anteojos llenos de polvo seguían donde los había dejado. Entre los experimentos abandonados. Era hora de regresar a quién soy y poco a poco la vida recobró su normalidad. La única diferencia es que ahora tu estas presente en todo lo que hago, siempre.