Día 12437 – Desamor

Querido diario, es mucho dejé de saber si te escribo a ti o algún pendejo que ose leerte después de mi partida. Pero quiero que sepas este fue un terrible día para mí.

Todo empezó cuando días después del vergonzoso accidente de la semana pasada; tomé la decisión de partir de la ciudad por un par de días. Hoy logré finalmente después de la interminable persecución librarme de todo y salir.

En el camino a la estación tomó una repentina curva a lo inesperado. ¡Cómo supe mencionar en días pasados! El día de hoy saldría de la ciudad sin importar quien se interponga en mi camino. Así que cuando sus ojos miel se encontraron con los míos las circunstancias no eran adecuadas para el amor.

Era aparente el estar hechos el uno para el otro mientras jugábamos por la ciudad; el destino incluso nos envió una señal cuando nuestra atención fue llamando por una prenda de vestir femenina de color blanco escrita con las letras “esposita” en rosado. Nuestros ojos brillaron y rápidamente se buscaron entre ellos; una vez que estos chocaron un ángel recibió sus alas, por así decirlo.

El día mantuvo su curso entre los momentos más bellos que uno pueda experimentar; cada instante era lleno de gozo. Sus ojos brillaban cuando las miradas volvían a cruzar; sentía como acercarla bajo mis brazos y así lograr acogerla para que nada le pueda pasar. Sus manos juguetonas lograron ser lo único que mi mente podía enfocar todo el trayecto a su casa.

A escasos paso de su casa la tomé con fuerza por mi brazo izquierdo dejando que sus ojos se enfoquen en los míos hasta perder las fuerzas y permitir a sus párpados vencer . Fue entonces que dejé mis labios caer sobre los suyos y las hice mía.

En su casa todo cambió, esta bella mujer de la cual me había enamorado no concibe que mi salida de la ciudad no puede ser prolongada e insiste obstinadamente en obligarme a pasar la noche en su casa. Lastimosamente cedí a entrar en su hogar y tomar algo.

Una vez puesto un pie en la casa empecé a sospechar de un complot realizado por aquel granjero, que en paz descanse. Esta podría ser una de sus hijas así que empecé a poner atención a cada minúsculo detalle de sus acciones.

En la cocina todo se volvió complicado ya que la puerta tenía la peculiar destreza de mantenerse cerrada todo el tiempo. Esta se podría decir fue la razón por la cual no vi el cuchillo o cuando lo tomaron para terminar con mi vida.

No fue de mi asombro ver a una gran mujer en la casa esperando para prepararnos el café; la vi a los ojos meticulosamente para no enviar señales confusas pero sus ojos tenían otra historia que contar. Ese instante supe lo débil que fue al caer en la trampa más baja del libro; debía buscar forma de huir.

Una vez puesta la mesa nos acercamos a un pequeño banquete de golosinas pero tan solo un cuchillo en la mesa; quizá era la forma de mostrar sus intenciones y darme la oportunidad de defensa. Lo único seguro es que estaba en un lugar extremadamente peligroso y debía actuar con precaución.

Cada cierto tiempo la muchacha, como la llaman, sale a preguntar si todo está en orden. Empiezo a pensar que “todo está en orden” es código para algo que están tramando. Así que decidí tomar la iniciativa antes de ser sorprendido por ella.

El suelo del lugar era de fácil manchar por sangre así que era necesario lograrlo sin derramar; eso es lo que hubiese pensado yo si estaba por cometer un crimen de esa índole. Así que empecé a buscar el arma que tienen planeado usar; encontré lo que parece ser una espera de cristal con agua en su interior, me da la impresión que tiene algún uso “decorativo” o algo por el estilo.

Lo guardé en mi bolsillo solo por precaución cuando ella me llevó de la mano los escalones de su casa; cada paso era más preocupante que el anterior así que tomé la oportunidad y salte sobre ella con la esfera en mi mano.

De repente me sentí caminando mientras mi brazo derecho sostenía el pie de la doncella y nos dirigía a los dormitorios de empleados…

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