Día 12849 – Cada Uno

Hay mi viejito, cómo es que la vida te trata de duro. Allá tan lejos de tu tierra doblando el lomo cual camello te veo trabajar sin cesar mi viejo. Pienso que hoy cuando estaba en tu recámara debí tener la fuerza para terminar tu sufrimiento; lo siento ser querido pero prefiero verte sufrir que dejar de verte.

Así que salí de manos vacías pensando en todos ellos quienes caminan en el mundo sin tomar un poco de tiempo para detenerse y disfrutar. Triste al notar como la brisa para ellos no es más que un estorbo al andar. Me dispuse a aprovechar cada instante de luz para disfrutar de tanta belleza.

Traté de soportar el constante dolor causado por el uso de este instrumento; sentí como la necesidad te puede llevar a encontrar un lugar donde esconder tu cuerpo. El radiante Sol sobre la piel fue cobrando un precio alto, mismo que siempre estoy dispuesto a pagar; logré divisar con orgullo sus rayos estrellando sobre las cristalinas aguas.

Tan solo un día más, de tantos perdidos en el olvido, que uno debe aprender a disfrutar.

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