El primer día con este nuevo poder fue fascinante; quién diría que existían tantos esqueletos en mi armario. Claro que lo más peculiar fue después de todo este tiempo encontrar el cofre; volví a ver a mi corazón latir; seguía dentro y lleno de polvo después de tantos años, escondido por temor a abrir viejas heridas.

Encontrar la llave del cofre probó ser un reto por sí solo pero ahora que está latiendo dentro de mi todo valió la pena.

Tan sencillo como volver a subir en una bici que jamás había montado; caminé todo el día perdido entre personas de todos los rincones a quienes no podía dejar de escuchar. Claro que nuestro lenguaje fue muy distinto al que acostumbramos usar pero tan claro como necesario; las calles se convirtieron en jardines llenos de bellas doncellas vistiendo sus mejores prendas para que seas tu quien deleita la mirada.

Empezar el juego probó ser todo un desafío cuando por un instante rechacé la capacidad adquirida; una vez recobrada la fe las cosas se tornaron mucho más interesantes. Los mantos de energía que van dejando a su paso tienen el poder de hechizar hasta al más poderoso de los magos; siendo yo tan solo un aprendiz fue sencillo evitarlas para poder ser el observador de aves que la ciudad tanto necesita.

Fue cuestión de un instante para que la primera curiosa cazadora vaya detrás de lo inusual; el más leve destello de sus ojos se sintió por todo mi cuerpo. Quizá fue menos un segundo pero sentí su mirada chocar de tal forma que instantáneamente olvidé cualquier indicio de idea que pudo estar flotando por mi mente; sentí como mi cuerpo se fue tras las huellas que iba dejando mientras huía el cazador.

Paso a paso sentía como un fuego se encendía dentro de mi pecho mientras sus siluetas eran disfrutadas, más que dueño; enseguida noté la mezcla del aroma de algunas flores decorando el dulce néctar que brota por sus poros. Ahora me encuentro perdido tras los pasos sin destino de un cazador quien espera con ansias ser la presa en esta u otra ocasión; su juguetona mirada estudia mi postura en caso de revelar alguna muestra de debilidad cuando una guerra se encarga de destruir mi balance interior.

De repente sus pasos se detienen sin razón aparente y empieza a girar con un delicado movimiento; tan solo un instante atrás la vida parecía sencilla cuando la luz de sus ojos alumbraron los míos. No recuerdo con claridad en cuando se calculó la distancia justa para que al pasar junto a ella sea capaz de percibir el calor de su cuerpo; en el reino animal, esta es la razón por la cual no se usan prendas de vestir.