Día 3947 – Patinando con Amigos

¿Quién podría pensar que salir a pasear con amigos puede tornarse tan peligroso? Las personas siguen diciendo que soy demasiado adulto para mi edad y que enfurece con facilidad, pero que esperan cuando se pasaron toda mi infancia acariciando el rostro. De todas formas accedí a esta brillante idea para así llevarnos mejor entre amigos; como si la misma oración no fuese prueba contundente de los resultados de la ecuación.

Salimos a patinar por una larga y confusa vía, sin mayor belleza o sentido; parecía creada con el único propósito de dar una vuelta alrededor de alguna laguna y demostrar el poder de nuestra especie; la único curioso fue apreciar el aislamiento de este territorio del balance natural. Sin duda alguna este bello lugar debió ser un paraíso antes, mucho antes de la construcción de esta autopista.

Fue en aquel lugar donde encontré a ese amigo de la infancia por quien desarrollé una peculiar relación; tan solo ver al niño bonito de ojos claros y cabellos ondulado que a las niñas tanto gustaba. Cómo describir mi inmediato descontento al sentir su hombro acarició el mío haciendo; quizá en otras circunstancias la velocidad de mis ruedas no hubiese creado la sensación de vacío al, por un instante, perder el balance.

Me es casi imposible recordar el exacto instante en el cual sus pies fueron llevados por los míos; ver ese cuerpo perder contacto y flotar, por un instante, fue como verlo volar. Su cuerpo suspendido mientras lo veo

Aceleré contra él y con fuerza golpeé por detrás sus dos pies, que estaban juntos, para verlo volar. Fue tan solo un instante pero lo vi con belleza; ya no era la cara del niño retardado a quien con facilidad solida usar.

Imagino que buscando sería capaz de encontrar las páginas en las cuales describo con detalle como logré a ese inocente cachorro dejar que mi pene se coloque en el interior de su boca.

Una vez en el suelo perdió la memoria y cayó inconsciente mientras mis ruedas se alejaban lo más posible dejando a mi ahora veloz cuerpo pasar a todos aquellos que se encontraban en mi camino. Cursos fuese lograr volar pero eso es lo único que podía describir mientras bajaba esa larga pendiente.

Supe por amigos que el pobre estaba muy mal de salud pero recuperándose en el hospital; espero que cuando desperté deje de ser el mismo de antes.

Estoy a punto de bajar a disfrutar de una deliciosa tasa de chocolate con malvaviscos.

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