Domando la Bestia

Increíble pensar que uno es incapaz de hacer algo por primera vez pero ciertos instintos se encienden el instante de tomar las riendas; sin duda alguna la mejor forma de describir el despertar es a través de una simple anécdota de la infancia. Siento que sin la capacidad recordar la peculiar forma que tuvo mi padre para enseñarnos; con claridad veo como si fuese tan solo ayer cuando el empleado ensillada aquellos bellos ejemplares por primera vez en meses.

La clase del día de hoy sería aprender a montar, sin descartar lo importante de un día como este para animales quienes disfrutan galopar en libertad; contrario a lo sugerido por las caras preocupadas de quienes conocían la energía de estas bestias; mi hermano y yo nos encontramos sobre sus lomos escuchando ciertas indicaciones mientras las riendas son sujetadas con fuerza por aquellos seguros sobre tierra.

Tranquilo sobre el lomo del animal siento el calor que brota de su cuerpo mientras sus cascos golpean con fuerza el camino; tal perece que los aparentes nervios del animal se convierten en ansias por despegar. Ahora con las riendas en mi mano noto lo imposible de controlar la mente un ser quien tiene un solo propósito; en cuestión de segundos la bestia y yo estábamos perdidos en una nube de polvo.

Su energía tan mía es ahora nuestra cuando el viento es el único que se interpone en nuestro camino; un solo cuerpo se desplaza a gran velocidad. Lo insensato de abrir los ojos y darte cuenta que estas solo caminando por el mundo; que esta fuerza en esencia distinta a muchas otras pero tan poderosa.

Tus primeros pasos por controlar logran demostrar lo difícil que es disfrutar de la magnitud de su poder sin limitarlo con riendas; nuevamente te encuentras sobre aquel animal corriendo sin motivo o circunstancia. Tomar sus riendas solo disminuye su potencial así que nuevamente decides ponerte cómodo y disfrutar el viaje; este fuego se apodera de ti al punto de desbordarse mientras por tus ojos sientes salir destellos de luz.

La vida siempre nos prepara para circunstancias como esta cuando estás a punto de experimentarlo; es así como sus ojos se encontraron a milímetros de los míos para ver tan dentro de ella como es posible. Quizá hubiera actuado diferente pero mi mano sostuvo la suya, para así dejarla congelada en el tiempo; sus ojos buscando por una respuesta logran hablar con los míos, mientras mi mano encuentra el camino exacto tras su espalda.

Siento como aquellas barreras van cayendo mientras sus ojos se cierran lentamente; una vez el tiempo recupera su relatividad mis labios se encuentran sobre los suyos. Como caer del caballo siento perdido el control; el siguiente paso lo deberá tomar ella.

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