Caminando a ningún lugar me dirigía cuando alguna extraña sensación me obligó a regresar y allí estaba sentada con su espalda hacia mí; fueron escasos segundos mientras mi cuerpo se desliza a través de su espacio. Perderla era inconcebible así que con toda prisa busqué regresar a ella.

Los minutos se tornaron horas en un mundo de fantasías donde este fuego empezó ardiendo lentamente; las formas y figuras más inusuales tomaron la gracia de belleza. Por un instante la sexualidad perdió sentido; el mundo estuvo lleno de hermosuras sin género.

Sentí tropezar cuando en su búsqueda pensé regresar; tomó un tiempo despertar mientras mis ojos estudiaron las curvas. Huí del lugar hasta encontrar el sitio exacto para admirar este ejemplar; sorprendente reacción jamás sentida exploto en mi cabeza el instante que nuestros ojos cruzaron.

Tan ciego estuve al pensar ser capaz de leer cuando este idioma se usa para dialogar; cada movimiento de su cuerpo lograba encender el fuego. Imposible resultada no responder con el lenguaje ideal; poco a poco las máscaras fueron cayendo para dejar libros al desnudo.

Observarla salir de vista mientras ella dócilmente forcejeaba con su acompañante para tomar otra dirección; ahora verla deslizarse con sus sensuales pasos por el pasillo. Tomada de la mano se deja llevar contra un vehículo, lo aprieta contra su cuerpo y mantiene su mirada sobre la mía.

Al parecer uno puede llegar tan lejos como desee, si es capaz de hacerlo.