Zoológico

Volví a observar lo que parecían ser ojos siguiendo mis pasos. Nada extraño sería descubrir que formamos parte de una gran jaula; en esta se pueden encontrar todas las herramientas necesarias para huir de ella pero nuestra naturaleza nos limita a ser incapaces de hacerlo. Quizá nos están observando pero no lo notamos de la misma forma que uno de nuestros animales encarcelados ignora la presencia de los visitantes del zoológico.

Detenidamente observo a mi alrededor por pistas que me lleven a estos seres, aparentemente inexistentes, quienes saben que nuestra naturaleza nos limita en el alcance de libertad. Probablemente nacemos con ciertas características que logran detener nuestro desarrollo; siempre siguiendo direcciones de quien sea que esté dispuesto a tomar responsabilidad por nuestros actos.

Sentado de brazos cruzados observó cómo incluso el mínimo movimiento delega la responsabilidad del mismo a uno de nosotros dispuesto a liderar. Lamentable es tener el conocimiento evolutivo necesario para la libertad cuando el único atributo que deber ser heredado es el liderazgo. La falta de líderes con la fuerza despiadada de encaminar a una sociedad dividida por emociones nos hacen apreciar el cautiverio; lo único que necesitan es perder el miedo a la responsabilidad, delegado así la vida a los brazos de otro.

Quizá estos seres nos observan como ganado careciendo para finalmente morir una y otra vez bajo las imaginarias leyes que ellos mismo plantean y así dividir a esta especie. Incluso si esta no fuese la causa por qué deberíamos caminar con miedo; dejar a otros liderar nuestro destino como lo hacen los feministas bajo el control del feminismo.

La naturaleza de esclavitud a la que caminamos en cualquier dirección que tomemos. Incluso las vacas son felices al estar dentro de un corral para así dejar de preocuparse por otros predadores.

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