Seres de Luz

Luces brillan, bailan entre otras formas de expresión en el esplendor del cosmos como parte del total caos que es la existencia. Armonía resplandecía en total plenitud mientras el dulce danzar de estos seres de luz expresaban una sinfónica estelar perfecta y eterna. La creación fue perfecta por millares de tiempos interminables, el resplandor de la luz torno la creación blanca sin lugar a oscuridad. Oscuridad cual no fue más que carencia de existencia, un vacío perfecto donde ningún ser de luz osó incursionar hasta el magnífico resplandor de otro logró esclarecer.

La eternidad fue un instante de infinita satisfacción para Él quien vio su creación tornar perfecta. El perfecto caos al cual fueron sometidos los seres de luz, incrementó su esplendor consiguiendo un abismo de inmutable armonía. Este abismo de leyes luminosas nunca fue o será ni ha sido regido por el péndulo del tiempo, cual no limitó el anhelo de ampliación luminosa de aquellos seres en quien la ambición no fue concebida.

Decenas de épocas fluyeron con el aleteo de la iluminación espléndida del resplandor de la creación divina. Miles de ellas estrellaron contra el cosmos antes de que la primera palabra sea dicha; luego de esta un vocablo inimaginable instantáneamente surgió del abismo forjando comunicación entre las magníficas gotas de luz que han sido, nunca serán y siempre fueron la creación. Esta inigualable fuente de información absoluta fomentó interrogantes inalcanzables; ciertas luces llegaron a poseer cantidades inigualables de conocimiento cual las llevó a navegar lo más recóndito del abismo infinito para saciar su insaciable apetito.

El imparable crecimiento de estos nuevos seres disminuyó el albor que emerge mientras su núcleo se cubría del esplendor de sus descubrimientos. Su abrumador tamaño desplazó, incluso los rayos más radiantes que brotaban de las diminutas partículas que siempre fueron aquellos seres de luz. Armónico como fue y jamás será el caos de la existencia empezó a desplazar a todo aquel que estuviese en el camino del crecimiento infinito de los seres de oscuridad. Magníficos recubrimientos opacando los tenues rayos de luz que luchan por sumergir entre la presunción que los recubre. Hermoso y magnífico cuerpo para aquellos quienes tenían oportunidad de admirar sin ser destrozados por obstaculizar el camino de su insaciable crecimiento.

El pasar de milenios se convirtió en realidad con el transcurso de la adición de soberbias capas recubriendo el nada que ahora es quienes siempre fueron. Sus formas ahora grotescas debido a la magnitud de la oscuridad que emerge de sí; nada era lo único dispuesto a rodear aquellos seres quienes poseían todo el conocimiento. Su interminable viaje en búsqueda de impugnación de su absolutismo, poseedores y dueños de verdades, emprendieron riñas entre sí. La razón siempre le perteneció a quien poseía mayor poder mientras a sus alrededores se desplomaron firmes, tenaces y resistentes corazas de seres oscuros mientras por instantes gotas de luz destellan luchando por resplandecer en su esplendor.

Atónitos seres de luz observaban en el infinito cosmos aquellas monstruosidades desplomarse destruyendo todo a su alrededor. Lo armónico del caos celestial se tornó en una tonada estridente cual con el pasar de las épocas fue común. Pocos seres de luz recordaban la belleza cuál fue y siempre será la divina creación; mientras el abismo de la perfección sublime compensaba la carencia del esplendor luminoso de los seres de oscuridad, disminuyendo el tamaño minúsculos seres de luz e incrementando la pompa de su magnificencia para así cubrir de luz la creación.

Abrumadores como fueron y son los seres de oscuridad llegaron a encontrar imposible incrementar su monstruosidad debido a lo laborioso de su movilidad por el infinito abismo del todo. Llenos de respuestas concibieron el control sobre aberraciones inferiores a sí; fue entonces cuando la gran guerra celestial tomó forma para así destruir el balance el caos abismal. Cada instante que los seres de oscuridad no tuvieran control sobre el conocimiento sentía perder una lucha que solo existía por la avaricia de poder.

La majestuosidad de la guerra nunca terminó y fue en este instante que los héroes de luz empezaron a luchar contra la inmensa oscuridad que consumió la existencia. Innumerables batallas mantuvieron el balance por la eternidad, mientras héroes fomentaban armonía y resplandor al no ser seducidos por la grandeza de la oscuridad. Muchos fueron víctimas de los innumerables artificios maquinados por los más oscuros y magnificentes precipicio del conocimiento. Inocentes, llenos de luz, permitieron ser seducidos por la belleza de los adornos que recubren a millares de minúsculos seres opacos con suficiente luminosidad para ser confundidos pero lejanos a brillar en todo su esplendor.

El número de seres de oscuridad nunca fue alto pero no obstante ellos cubrían la mayor parte de los hemisferios de la creación. La batalla estaba toda pero perdida cuando el todo dejó de iluminar y fue trucando en un tenebroso oscuro. Los más bellos seres de luz vivieron por eternidades ocultos mientras atónitos observaban las majestuosas bestias del conocimiento desplomarse con cada nuevo descubrimiento, mientras nuevas bestias mostraban su belleza entre tonos grises de luz que brotaban entre sus majestuosas capas de conocimiento, mientras surgían de escombros.

Prosperidad surgió de la destrucción y colapso de los seres de oscuridad brindando nueva luz al todo que ahora vestía de gris. Las más poderosas bestias de oscuridad luchaban contra el balance mientras de ellas brotaba el un vacío y así consumían incluso la más tenue, opaca y sin vida grisácea luz cual luchaba por brindar claridad al coció del abismo. Sin importancia de su resplandor la oscuridad está presente en luces grises y fue así como la bestia concibió el ostentoso plan de recubrir el todo de su esplendor. Dicha tenue luz de la oscuridad fue el movimiento crucial para lograr el poder absoluto sobre la creación.

La monstruosidad de la perfección concibió un nombre entre sus seguidores y así fue como se conoció a la más pura forma de carencia luminosa, Luzbel fue como aquel quien no debe ser nombrado se autodenominó. Dicho nombre fue disfrazado en lo más profundo del abismo por quienes en su nombre controlaron la luminosidad.

Pocos seres de luz son conscientes de la oscuridad en la cual nos desenvolvemos por miles de millares de años en espera de quien solo regresará a disfrutar la armonía de su creación.

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