En la profundidad del cosmos la luz dejó de llegar, un lugar tan alejado de todo el tiempo parecía desaparecer; en la oscuridad se encontraba esperando, alguna señal debía llegar, alguien debe estar buscándolo. Lamentablemente estaba solo, mirando de un lugar a otro el profundo abismo de espacio; todavía no era tiempo para que la luz llegue, nadie debía conocer su existencia.

Una decisión cambia todo, el gigante dormido despierta, abre sus ojos y empieza a crear; ese instante el espacio se iluminó, las luces que tanto esperaba brotaron de él, el universo observó su despertar. Su padre a la distancia finalmente lo vio, el hijo que estaba perdido regresó, se encendió como había brillado mucho antes; otros llegaron en su búsqueda, el niño abandonado finalmente alcanzó la luz de los demás.

Al encontrarlo todos se llenaron de felicidad, él tenía luz propia y podría ayudarlos a brillar; esa noche miraba las estrellas y pensé ver una que jamás había visto.